Ella terminó de vestirse y bailó bajo la lluvia, con fuerza, con pasión, con rabia a la vez que se fue desnudando con cada paso, con cada lágrima; se desnudó hasta quedar blanca, en el suelo, empapada con su melena roja cayendo a su alrededor y lágrimas corriendo en su rostro. Sus ojos brillaban, puros y transparentes de un verde primavera; ella quedó desnuda, quedó simple y sencilla pero sonreía, sonreía porque ahora comprendía.
Ahora, después de tanto maquillaje y mascaradas se dio cuenta, ahora Poesía era pura y lo había entendido porque Poesía iba al sur para olvidar, porque sólo necesitaba encontrar a Amor.
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