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domingo, 20 de octubre de 2013

Blog en stand by.

Bueno, como dice el título, he decidido poner el blog en stand by, quizás de vez en cuando vayan apareciendo post, pero lo más normal es que hasta navidad no haya nada o casi nada, porque no tenemos tiempo. Espero que sigáis leyendo el blog próximamente.

Muchas gracias.

Attm: Murray

jueves, 17 de octubre de 2013

Capítulos The monsters of Eternity.

Sueños Muertos.

Bueno, esta es una noche en la que mal puedo dormir, y me quedé pensando que realmente no hay un relato en el que se muestre el por qué real del nombre del blog, que quizás no se entienda, pero sirve para expresar lo más profundo que encerramos en nuestro interior. Aquí os dejo "Sueños Muertos" espero que sea de agrado.
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Sueños, sueños que caen, sueños que se pierden, sueños que dormitan, son estelas que se escurren entre tus dedos, como si de agua se tratase, pero no es agua...

A veces inundan tu mente, llenan tu pecho de esperanza, te dan motivos para continuar, pero en el  fondo sabes que no será posible, que en el interior de todo hay un caos imposible de resolver, un caos que provoca que caigas, una y otra vez, tus sueños se convierten en polvo, porque los sueños mueren, se transforman en sueños muertos, en éter inalcanzable.

Los sueños mueren cuando la persona pierde la esperanza, cuando sabes que no será nunca visto por los demás; los sueños mueren cuando se hacen reales.

Cuando un sueño muere es porque se ha hecho real; aunque se convierta en polvo, recrealo, aunque se muera de frío, calientalo, pero los sueños no deben morir, porque morir sin una causa clara es como sentir al morir que en realidad no has vivido.

domingo, 6 de octubre de 2013

The monsters of eternity: mind of afefobia

No me toques, no lo hagas por favor, si lo haces me pondré a gritar. 

No aguanto el día a día, todo el mundo te saluda, todos te quieren dar abrazos, besos, cogerte por la cintura, quizás tocar tu hombro, pero no, joder, no lo hagas conmigo. Nunca, jamás, nunca me he dejado tocar, ni siquiera por mis padres. No soporto el tacto de un cuerpo humano sobre mi, no sé por qué, quizás algo en mi mente no funciona bien, pero me da asco, me da miedo. A veces, la gente lo olvida, me pongo a gritar con el simple tacto de una mano en mi brazo, y los roces me hacen temblar, no sé que hacer ya para explicar que no quiero que me toque nadie.

Mi psicólogo asocia mi miedo, o mejor dicho, fobia, a un trauma que mi subconsciente esconde, lo cual me impide saber por qué tengo tanto miedo del contacto... Nunca tuve pareja, no puedo soportar ni siquiera que me toque una persona que me ame, simplemente no puedo. Es superior a mi.

Hoy me han hecho sentir muy mal en clase. Un chico se ha acercado a mi, y me ha abrazado por detrás. Me he puesto a gritar, a llorar, pero él no me ha soltado, parecía que disfrutaba con mi crisis nerviosa y nadie parecía querer ayudarme. Todos se reían de como lo pasaba mal; al soltarme he salido corriendo sin parar hasta encontrar un sitio solitario donde me he arrinconado en una esquina a llorar. No podía soportar esa humillación, la gente no sabe lo que es pasarlo mal con un hecho, no saben lo que es que tus padres no puedan tocarte porque entres en histeria, no comprenden que lo pasan terriblemente mal... Siempre he llevado una cuchilla en el bolsillo, o el estuche, algún lugar para emergencias, así que la saco, comienza la autolesión, pero jamás será más doloroso que lo que siento en mi corazón. La sangre corre por mis brazos, pero no dejo pasar demasiado tiempo antes de taponar las heridas e ir al baño a limpiarlas. Cuento con la idea de que es hora de clase, nadie saldrá al baño mientras limpio la sangre, o entonces si habría un problema.

Al sonar el timbre, recojo mis cosas y me voy, aunque me queden unas horas para finalizar las clases, me voy a mi casa, porque no lo soporto más...

Me han tocado, mientras estaba inconsciente, me han tocado, pero no he gritado ni he despertado. De vuelta a casa, un hombre no me vio y me atropelló, entonces los médicos han tenido que tocarme para salvar mi vida. No sé que hacer, porque no me siento mal, pero tampoco bien; simplemente no puedo moverme... Me han salvado la vida, y yo no he despertado con el contacto... Aunque quizás nunca despierte más.

sábado, 5 de octubre de 2013

The monsters of eternity: mind of an anorexic.

-Mi obsesión era tan grande que apenas podía pensar en otra cosa que no fuera hacer deporte y evitar las comidas.

-Sí, y nadie hace nada por intentar ayudarte, porque a todo el mundo le da igual. Primero lo provocan y luego se meten contigo por serlo.

-Es horrible, realmente. ¿Por qué caíste tu en la anorexia?

-Por el amor, por el bullying, porque me distorsionaron ¿y tú?

-Tenía complejo de ser gordita, todos se metían conmigo desde los cuatro años. Quise ser flaca.
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El espejo, mi mayor enemigo. Los espejos se burlan de mi, no me dejan vivir. Me miro y veo algo, amorfo, tan gordo que apenas cabe en el reflejo. No veo una cara bonita, pues no la hay. Solo consigo ver grasa, grasa por todas partes, en las piernas, en el abdomen, en los brazos... Una maldita bola de grasa. Cada día me levanto, odiando mi cuerpo, odio cada puto centímetro que me rodea, siempre pienso en evitar las comidas, no necesito comer. Una magdalena=243kcal, es demasiado; un yogurt=95kcal, también mucho. Termino tomando 22 kcal de un vaso de zumo, así cada día, con eso tendré suficiente para la mañana, al mediodía tendría que pensar que hacer. Las clases pasan, los insultos llegan, personas que te llaman gorda, personas que te insultan sin piedad, personas que piden tu suicidio ya. Cada frase, cada suspiro, cada lágrima es un motivo más para no comer, un motivo más para adelgazar, un motivo más para no poder vivir. Al llegar a casa, nunca hay nadie, entonces comienzo hacer ejercicio, ejercicio y más ejercicio, hasta caer rendida, pero sigo siendo una gorda. Me peso; he bajado dos kilos en tres días y eso me hace sonreír, pero no es suficiente, nunca es suficiente para mi. Vuelvo a mirarme al espejo, me doy asco. Saco la cuchilla de afeitar que quité a mi padre hace dos meses, y escribo sobre mi piel mis plegarias, escribo lo que soy. En mi estómago un "I'M FAT", en mi pierna izquierda "I HATE ME" y en la derecha infinidad de cortes, quisiera cortar toda la grasa, ojalá pudiese eliminarla de esa forma, que fácil sería ser flaca entonces. Caigo a llorar, llorando porque me odio, llorando porque nadie puede hacer nada para evitarlo. En mi cabeza me habla una persona, se hace llamar Ana, pero yo creo que eso es solo para que piense que es buena. Ana siempre va a acompañada de Mia, su hermana, a veces, cuando Ana me regaña porque he comido demasiado, Mia me ayuda, me consuela. Decido que es momento de rendir su culto; me dirijo al baño, y me arrodillo ante el vater. Estoy preparada, lo sé. Sólo tengo que alcanzar con mis dedos el interior de mi garganta, el resto saldría solo; arcada, arcada, arcada, vómito, y así hasta que siento el estómago vacío, no queda nada en su interior.

La gente me empieza a decir que he adelgazado, que estoy más triste, que me ven muy pálida, pero yo sigo viendo lo mismo en el espejo: una foca gorda y fofa, que da mucho asco. No como en los recreos, cada vez que salgo evito tomar algo, el simple hecho de beber agua me da la sensación de que voy a convertirme en una foca todavía más. Los profesores parecen preocupados, mis calificaciones han bajado pero yo sonrío y ya esta. Es todo un asco...

No sé que ha pasado. Regresábamos del recreo, camino al aula y todo se ha vuelto negro. Cuando por fin pude ver no estaba en el instituto, sino en un hospital. Mi tutor se encontraba hablando con mis padres en la puerta ¿qué está pasando? Tengo miedo. Hay agujas por mi piel, conectado directo a las venas, y mis cortes, oh dios mío, mis cortes son visibles. El médico entra, seguido de mis padres. Me dicen que no pasa nada, que tengo que pasar unos días en el hospital, pero que todo va bien, aunque tendríamos que pensar en un tratamiento de psiquiatra. Parece que quiere decir que tengo una enfermedad, algo que es tanto físico como mental, una distorsión de como me veo. Estoy en bajo peso según mi altura, pero no, no puede ser, no soy flaca. BULIMAREXIA. Eso es... Tengo bulimarexia. No, mamá, no llores. No lo hagas delante de mi, por favor. ¿Qué he hecho mal? ¿Acaso he cometido algún error para que llores? Por favor, sonríe, no me hagas esto. Mamá, papá, ¿qué me pasa? ¿por qué siento que no me puedo mover? Papá, mamá os quiero. Por favor, no me dejéis sola, tengo miedo. ¿A donde me llevan estos médicos? Mamá, no quiero irme por tanto tiempo, quiero recuperarme, pero quiero hacerlo a tu lado, por favor, no dejes que lleven. Papá por favor, nunca te he visto llorar, no llores ahora, ven a buscarme, no me dejes sola...

Os quiero mucho, papá, mamá. Ojalá volvamos a vernos.

viernes, 4 de octubre de 2013

The monsters of eternity: mind of a suicide.

Nadie lo entendería, nadie comprendería el por qué lo intento una y otra vez, el por qué mi vida es tan asquerosamente mala como para querer quitarme la vida. Pero realmente mi  vida no es tan mala, simplemente a mi me parece mala. Hay personas que no estamos hechas para vivir, que simplemente existimos como meros objetos de la realidad, que no aportamos nada a la humanidad. Personas que diariamente convivimos con necios que solo saben cabrear, personas que continuamente escuchamos insultos dolorosos hacia nosotros mismos, aunque quizás estos no sean peores que los insultos que nosotros mismos nos dedicamos. Somos entes que caminan entre las personas sin existir, aquellos a los que nadie sabría ver, como seres que piensan pero sin cumplirse la filosofía de descartes. Pensamos, pero no exisitmos. 
Cada día se convierte en un infierno, un infierno en cada, un infierno en las clases, no vives lo suficiente, no sabes lo que es vivir, porque realmente mueres en el primer intento, solo que continuas con tus marcas, continuas con la mierda que crece y crece cada vez más sin poder hacer nada más que desahogarte de la única manera que sabes, mientras tanto la angustia crece en tu interior, te desborda la ansiedad, la necesidad de algo que jamás has sentido: cariño. Sabes que no eres merecedor del cariño que te den tus padres e incluso no tienes amigos que realmente te quieran, sabes que no tienes real derecho, porque para ti todo es un asco, poque los motivos de ser un asco no es que no quieran darte tus caprichos, o que no tengas el último móvil del mercado, eso solo son niñateces, gilipolleces que no deberían pasar.
Cuando tu vida es realmente un infierno, solo piensas en como podrías acabarla, no tienes pensamientos más allá de un año  o dos, sabes que estarás muerto, ni siquiera te planteas que carrera podrías coger, o si ya estas en ella, si llegarías a tener un trabajo en lo que buscas o terminarías siendo un desgraciado que trabaja a tiempo parcial o total en un McDonalds, porque ese es el destino de los fracasados. Ya has asumido que eres un fracasado, pero no te quedarás a ver como todos descubren lo que hacía años que ya sabías, no esperarás eso porque ya estarás muerto. No importa a quienes dejes, esas personas no tenían nada que ver contigo, nunca fueron lo suficientes considerados como para preocuparse de otra cosa que no fuesen ellos mismos.
Siempre dijeron "si fueses un poco mejor, alcanzarías la gloria", "quizás tendrías amigos si intentases sonreír más", "no hagas eso, no sirve de nada.", "deja de comer, que engordarás demasiado". Eso te provoca ir directo a la autodestrucción. Coges una cuchilla, sea de donde sea que la hayas sacado, comienza la mutilación. Tu piel desnuda en los brazos, uno, dos, tres, cuatro... pierdes la cuenta conforme coges velocidad hasta que termina siendo rojo, todo es rojo. Cambias de brazo, y retomas el camino anterior, corte, corte, corte, corte, corte, más cortes. Te miras al espejo, mientras todo tu cuerpo es rojo, rojo sangre que gotea el suelo, que resbala por tus muñecas, por tu estómago, tus piernas, subes a la garganta, ya has decidido, que se ha acabado todo, nadie volverá a burlarse de ti jamás, nadie volverá a decirte lo que tienes que decir, nadie podrá nunca más cuestionar tus palabras, porque no vas a volver a existir. Cortas la garganta, terminas con tu vida, y por primera vez, eres feliz.

The monsters of eternity: prologue.

Nadie conoce, jamás, nadie conoce ni  conocerá el dolor que una persona puede albergar en si misma, porque ese dolor solo es posible descubrirlo si lo vives, pero nunca desde fuera podrás saber lo que pasa por la cabeza de un suicida, o lo que ocurre en la mente de un trastornado, porque simplemente eso provoca más problemas de los que queremos enfrentarnos, pero a veces... No tenemos más remedio que hacerlo.
Por eso, cada persona que oculta su cuerpo, cada persona que oculta sus sentimientos, cada persona que hay callada en el mundo, está escondiendo un oscuro pasado, o presente que no quiere que nadie llegue a conocer, y  sin embargo, somos demasiado curiosos como para evitar interesarnos, pero cuando comprendemos, cuando creemos entender lo que ocurre, nos arrepentimos de nuestros actos, a nadie le importa saber que que dolor esconden las sonrisas, porque realmente el ser humano es demasiado egoísta para darse cuenta de que siendo un poco más considerado, podría ser mejor, mejor ser vivo, pero nadie quiere ser altruista por eso existe el dolor, el dolor que a nadie le importa quien lo sienta, que nadie hace nada por evitarlo.
Somos egoístas, y simples manipuladores de la realidad que nos rodea. Somos animales asustados, nos da miedo el mundo y por eso lo transformamos, creamos una realidad perfecta donde no existen los dilemas, una realidad para burbujeantes personas que no soportan a los que nos  convertimos en miles de agujas y demostramos la realidad. 
Jamás nos daremos cuenta, pero no servimos como humanidad.

Capítulo 6.-Una razón para vencer.

Las siguiente semanas no fueron las mejores para Lauren. Directamente no fueron nada. Habían cerrado el cuarto de Klaus con llave para no tener que verlo cada vez que pasaban por delante, pero para Lauren la vida casi ha terminado. Pasa todo el día tirada en el suelo, en su habitación, fumando y bebiendo de una botella de vodka blanco en la que ahogar sus penas. Lauren ya no come nada de los platos que le llevan Allen y Meredith, pasa todo el día sin hacer nada, solo fuma y bebe, así todo el día. A veces sale, borracha, a por más vodka y tabaco, pero no habla con nadie, se pasea con las medias de rejillas destrozadas y una camiseta hasta los muslos con más agujeros que si estuviese echa a posta. La visión de esa chica en la que se había convertido Lauren era horrible. Llevaba el cabello castaño despeinado, los ojos azules estaban vacíos como las piscinas de plástico en invierno, su piel está tan pálida y frágil que quizás se rompa. Ha perdido ya ocho kilos desde la muerte de Klaus hace dos semanas, y Meredith está muy preocupada por la salud de su hermana. Mientras el estado de Lauren empeoraba cada vez más, Meredith y Allen se apoyaban mutuamente para poder sobrellevar aquello que estaba acabando poco a poco con todos. La situación siguió así una semana más; Lauren ingresó en el hospital por primera vez para recuperar un poco de peso. Salió a los tres días, había recuperado cuatro kilos de los diez que perdió, pero parecía más animada. Comenzó a comer poco a poco, incluso salía por las noches, pero siguió bebiendo y fumando sin parar. El día que el notario apareció para el testamento, se encontró de cara con una Lauren demacrada, cigarrillo en mano y botella de vodka en la otra, eso fue antes del ingreso.

-Me alegro de que estés empezando a ser la misma de antes.-dijo Meredith durante la cena.

-Sí, supongo.-Lauren fingió una sonrisa pero que resultó creíble para Allen y Meredith.-Esta noche salgo... De fiesta. Yo sola.

Aquello sorprendió mucho a Meredith, pero asintió levemente antes de seguir comiendo. Nadie dijo palabra durante la cena, estaban demasiado sumidos en sus pensamientos. Al caer la noche, salieron juntos de casa, pero llegados al punto de reunión Lauren se fue por su lado abandonando a Meredith y Allen. La noche fue como todas, compuesta por drogas, alcohol, y mucha diversión, pero solo duraría un instante, porque al amanecer todo acababa, todo terminaba y así cada día nacía en la noche y moría al amanecer. Lauren comenzó a aficionarse a salir sola, al caer la noche salía de fiesta y regresaba al amanecer borracha, drogada y con aspecto de haberlo pasado muy bien. Cada noche estaba con uno, solucionaba sus problemas mediante el sexo, no parecía conocer otra manera, o quizás si, pero jamás era vista. A veces se podían distinguir unas marcas por su cuerpo, con un patrón de repetición o quizás moratones por zonas de costado o rodilla. Su aspecto algunos días era lamentable, pero ella se arreglaba, daba un giro de 180º y cambiaba de la noche a la mañana. Mientras tanto, Meredith y Allen cada vez se acercaban más, la muerte de Klaus había desatado sentimientos escondidos, que jamás pensaron que podrían existir. Dicen que nos enamoramos en medio segundo, pero a veces hace falta un poco más de tiempo para darnos cuenta de ese hecho.