Llorar. Llorar hasta quedarte sin lágrimas. Llorar todo el dolor que almacena tu alma, limpiar tu cuerpo con pequeñas gotas internas, y así quedar libre de pesadez, liberar y sentir la libertad...
Ya no puedo llorar. No recuerdo como se llorar, no recuerdo ni siquiera que se siente al llorar de verdad, llorar durante horas, sin descanso, soltar toda la mierda que tienes dentro y poder ser feliz durante un instante, nada. No hay nada, ya no existe, ya no se puede, por mucho que lo intento las lágrimas no acuden, ni un atisbo en un bostezo, ni un recuerdo triste, ni siquiera el dolor es capaz de hacer desahogar el sentimiento. Tan vacía me encuentro por dentro, que ya no recuerdo muchos de los sentidos.
Todo es tan monótono que duele, tan idéntico que ya cuesta hasta respirar. No hay cambios, no hay diferencia, sólo identidad, simple y terrible igualdad diaria.
Ya no puedo llorar. No recuerdo como se llorar, no recuerdo ni siquiera que se siente al llorar de verdad, llorar durante horas, sin descanso, soltar toda la mierda que tienes dentro y poder ser feliz durante un instante, nada. No hay nada, ya no existe, ya no se puede, por mucho que lo intento las lágrimas no acuden, ni un atisbo en un bostezo, ni un recuerdo triste, ni siquiera el dolor es capaz de hacer desahogar el sentimiento. Tan vacía me encuentro por dentro, que ya no recuerdo muchos de los sentidos.
Todo es tan monótono que duele, tan idéntico que ya cuesta hasta respirar. No hay cambios, no hay diferencia, sólo identidad, simple y terrible igualdad diaria.