Seguidores

viernes, 14 de febrero de 2014

Sendero Carmesí.

¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué está pasando? No recuerdo nada.  Y siento frío, mucho frío, ¿por qué tengo tanto frío? Miro mis brazos desnudos, mientras el viento revuelve mi pelo, al mismo tiempo que un fino vestido blanco aletea sobre mis rodillas. Miro al cielo, está nublado, las nubes van y vienen con el viento superponiéndose unas a otras de manera sobre natural, es tan fantástico que no puedo creerlo.

Mis pies están húmedos, hundidos en alguna sustancia extraña, no me atrevo a mirar, porque no recuerdo ni como llegué hasta aquí. Pero todo me fascina, todo lo que mis ojos están viendo es sublime, imposible y perfecto. Comienzo a caminar por aquella sustancia viscosa, esa sensación como si pisara gelatina... Miro mis pies, y sólo veo sangre, un sendero carmesí por el que ando sin camino, sin saber que era mientras un escalofrío recorre mi cuerpo. No, no es frío, ya no es frío, es temor, temor al olvido que me embarga, temor a la amnesia que me arrolla, y ya no sé ni siquiera si sigo viva por lo que caigo al suelo, temblando sin tener ni idea de que hacer, nunca más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario