Aquella chica camina despacio, pero no demasiado, con la vista al frente, no mira hacia sus lados, siempre parece saber lo que está buscando, y a donde quiere ir, nadie la puede parar.
Tiene la mirada llena de ira, estremecedora, desafiando a todo aquel que la sostenga, fría y cálida a la vez, segura de si misma.
Esa chica tiene los labios finos por arriba y gruesos por abajo, en una mueca desconcertante, casi enseñando los dientes, afilados colmillos que sobresalen, como un depredador dispuesto a atacar.
Esa chica no es quien crees, no te va a ayudar a salvarte, esa chica es un lobo disfrazado de oveja, como en todos los cuentos ocurre con el malo. Tiene en su cuerpo la esencia del lobo.
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