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domingo, 16 de marzo de 2014

Pesadilla.

Tic tac, tic tac, tic tac, suena el reloj, tic tac, tic tac, tic tac, sin parar, sólo se escucha el mecanismo despacio en esta sala oscura donde nadie habla, donde nadie se mueve, todo duerme, o eso parece, tic.

Nada, ¿qué hago aquí? ¿qué hice ayer? ¿qué esta pasando? No puedo ver nada, mi corazón late a velocidad de vértigo, como los colores que pasan por mi visión, rápidos, inexorables, sin patrón alguno. Quiero moverme, pero no puedo, mis pasos son lentos, mis movimientos pesados, ¿qué me pasa? ¿por qué no puedo moverme? En las sombras, algo se mueve ¿quién está ahí? Una luz, una vela, un candil, lo que sea, por favor, una luz que ilumine mi alma, tengo miedo de perderme en la oscuridad, tengo miedo de no saber quien soy nunca más.

Tic tac, tic tac, tic tac, vuelve a sonar el reloj, tic tac, tic tac, tic tac, no me había dado cuenta de que había dejado de sonar, de que el tiempo se había parado, tic tac, tic tac. ¿Era todo una pesadilla? ¿Por fin he vuelto? Mis sábanas están empapadas, mi cuerpo sudoroso, agarrotado, no consigo moverme a pesar de querer hacerlo, mi garganta está seca, pero por fin la luz vuelve a mi alma, no me siento perdida. Tic tac, tic tac, ya sólo se escucha el reloj sonar, tic tac, tic tac, tic tac.

viernes, 14 de marzo de 2014

Ser escritor

Si las palabras te queman en la garganta, como fuego helado del averno, escribelas. Si brotan de tu pecho como mariposas aleteando en un frío invierno por su supervivencia, entonces escribelas. Si la pasión sale de tu cuerpo, incontrolable, como un torbellino insaciable, entonces, debes escribirlas. Si las palabras te aprisionan en el pecho, asfixiándote, sin remedio; si notas que te falta el aire que respiras, si no puedes vivir sin ello, escribe, por favor, escribe tu pasión.

Pero si pasas horas delante de un folio o una pantalla sin escribir, no lo hagas. Si las palabras no brotan de tu interior como manantiales eternos, no lo hagas. Si alguna vez te has quedado sin palabras, sin algo que decir, has perdido tu infinitud, entonces no lo hagas. Si eres incapaz de escribir con los cinco sentidos, no sabes escuchar el viento, no puedes sentir la vida, por favor no escribas. Si no sabes usar el alma en cada verso, cada palabra escrita, cada lágrima derramada en la eterna constancia del tiempo, entonces, por favor, no escribas.

Porque ser escritor implica ser infinito, eterno, conocer los mil y un mundos existentes, sólo conociendo la vida a través de la mirada de un escritor podrás saber lo que es realmente. Y por ultimo, si no estas locamente enamorado, perplejo de pasión, amante infinito de lo que esconde un escrito, entonces de verdad no escribas.

martes, 4 de marzo de 2014

El mundo supralunar de los recuerdos.- Preludio.

Antes, antes de todo, antes incluso de la creación, ya el universo no era como creíamos. Antes del llamado Big Bang, existía una esencia que todo lo ocupaba, donde entidades se movían controlándolo todo, informes, incorpóreos, libres, vagando por aquel vacío. Se llamaban Ypértati, ellos inventaron el idioma del griego antiguo, más anciano que el propio mundo, aunque se creía que fue creado por los griegos, no es así. Ypértati quería decir supremo; esos seres eran, al fin y al cabo, supremos. Así se conocían a los creadores del universo, un universo infínito e íntimo de cada uno, un universo de ideas, de recuerdos, una superficie lisa e impoluta que cada persona decía llenar de recobecos, debía darle forma, un sentido, porque si no, nada podría funcionar.
El universo se creó con el enfrentamiento de los dos Ypértati más poderosos, Thunk y Lenka. La intención no era enfrentarse, no era pelear, simplemente discutieron, pero las discusiones fueron a más y más hasta la liberación de su enérgeia. El contacto de ambas enérgeias creó la explosión que denominamos Big Bang, siendo así la conversión del universo en algo más que un cúlmulo de energía en un punto infinítamente concentrado.
La vida nació durante millones de años, hasta crear lo que ahora somos, pero durante la destrucción de Thunk y Lenka, algo quedó en los seres humanos, en los bosques, en todo lo que estaba vivo, algo de ellos. De ahí nacieron los Imítheous; seres humanos especiales, con enérgeia, capaces de controlar los stoicheía y usarlos a su favor.