Un, dos, tres, saca la hoja cortante del papel, cuatro, cinco, seis, acerca la cuchilla a tu piel, siete, ocho, nueve, tu desesperación está llegando a su fin, diez, y cortas, cortas sin pararte a pensar, cortas hasta desaparecer porque hoy la esperanza se ha esfumado de ti, ya no sabes que hacer.
Duele saber que las burlas, las risas, los comentarios por lo bajo, son por ti. Todo es por ti. Siempre siendo el centro de burlas, el centro de risas, el centro del daño; todos hablan de tu ropa, de tu pelo, se ríen de como hablas, y te dicen gorda, te llaman fea y te insultan sin pensar en el dolor. Llevas años sufriendo diariamente lo mismo, tus padres no te creen, no quieren creer que esos golpes son de verdad, y los profesores no hace nada, sólo miran y te mandan callar o te ridiculizan en clase, haciendo reír a todos.
Has decidido que ya no quieres seguir aquí, no quieres soportar más esta destrucción vital que te arrolla, crees que no puedes seguir más con esto, que ya te ha superado hace tiempo y no, ya no más. Ya no más, porque ya no podrán meterse más contigo, porque ya no vas a ser el centro de atención nunca, porque ellos pagarán con la culpa de haberte provocado esto. Y lo sabes, por eso haces el corte más profundo que acaba con tu existencia.
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