Nadie lo entendería, nadie comprendería el por qué lo intento una y otra vez, el por qué mi vida es tan asquerosamente mala como para querer quitarme la vida. Pero realmente mi vida no es tan mala, simplemente a mi me parece mala. Hay personas que no estamos hechas para vivir, que simplemente existimos como meros objetos de la realidad, que no aportamos nada a la humanidad. Personas que diariamente convivimos con necios que solo saben cabrear, personas que continuamente escuchamos insultos dolorosos hacia nosotros mismos, aunque quizás estos no sean peores que los insultos que nosotros mismos nos dedicamos. Somos entes que caminan entre las personas sin existir, aquellos a los que nadie sabría ver, como seres que piensan pero sin cumplirse la filosofía de descartes. Pensamos, pero no exisitmos.
Cada día se convierte en un infierno, un infierno en cada, un infierno en las clases, no vives lo suficiente, no sabes lo que es vivir, porque realmente mueres en el primer intento, solo que continuas con tus marcas, continuas con la mierda que crece y crece cada vez más sin poder hacer nada más que desahogarte de la única manera que sabes, mientras tanto la angustia crece en tu interior, te desborda la ansiedad, la necesidad de algo que jamás has sentido: cariño. Sabes que no eres merecedor del cariño que te den tus padres e incluso no tienes amigos que realmente te quieran, sabes que no tienes real derecho, porque para ti todo es un asco, poque los motivos de ser un asco no es que no quieran darte tus caprichos, o que no tengas el último móvil del mercado, eso solo son niñateces, gilipolleces que no deberían pasar.
Cuando tu vida es realmente un infierno, solo piensas en como podrías acabarla, no tienes pensamientos más allá de un año o dos, sabes que estarás muerto, ni siquiera te planteas que carrera podrías coger, o si ya estas en ella, si llegarías a tener un trabajo en lo que buscas o terminarías siendo un desgraciado que trabaja a tiempo parcial o total en un McDonalds, porque ese es el destino de los fracasados. Ya has asumido que eres un fracasado, pero no te quedarás a ver como todos descubren lo que hacía años que ya sabías, no esperarás eso porque ya estarás muerto. No importa a quienes dejes, esas personas no tenían nada que ver contigo, nunca fueron lo suficientes considerados como para preocuparse de otra cosa que no fuesen ellos mismos.
Siempre dijeron "si fueses un poco mejor, alcanzarías la gloria", "quizás tendrías amigos si intentases sonreír más", "no hagas eso, no sirve de nada.", "deja de comer, que engordarás demasiado". Eso te provoca ir directo a la autodestrucción. Coges una cuchilla, sea de donde sea que la hayas sacado, comienza la mutilación. Tu piel desnuda en los brazos, uno, dos, tres, cuatro... pierdes la cuenta conforme coges velocidad hasta que termina siendo rojo, todo es rojo. Cambias de brazo, y retomas el camino anterior, corte, corte, corte, corte, corte, más cortes. Te miras al espejo, mientras todo tu cuerpo es rojo, rojo sangre que gotea el suelo, que resbala por tus muñecas, por tu estómago, tus piernas, subes a la garganta, ya has decidido, que se ha acabado todo, nadie volverá a burlarse de ti jamás, nadie volverá a decirte lo que tienes que decir, nadie podrá nunca más cuestionar tus palabras, porque no vas a volver a existir. Cortas la garganta, terminas con tu vida, y por primera vez, eres feliz.
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