No me toques, no lo hagas por favor, si lo haces me pondré a gritar.
No aguanto el día a día, todo el mundo te saluda, todos te quieren dar abrazos, besos, cogerte por la cintura, quizás tocar tu hombro, pero no, joder, no lo hagas conmigo. Nunca, jamás, nunca me he dejado tocar, ni siquiera por mis padres. No soporto el tacto de un cuerpo humano sobre mi, no sé por qué, quizás algo en mi mente no funciona bien, pero me da asco, me da miedo. A veces, la gente lo olvida, me pongo a gritar con el simple tacto de una mano en mi brazo, y los roces me hacen temblar, no sé que hacer ya para explicar que no quiero que me toque nadie.
Mi psicólogo asocia mi miedo, o mejor dicho, fobia, a un trauma que mi subconsciente esconde, lo cual me impide saber por qué tengo tanto miedo del contacto... Nunca tuve pareja, no puedo soportar ni siquiera que me toque una persona que me ame, simplemente no puedo. Es superior a mi.
Hoy me han hecho sentir muy mal en clase. Un chico se ha acercado a mi, y me ha abrazado por detrás. Me he puesto a gritar, a llorar, pero él no me ha soltado, parecía que disfrutaba con mi crisis nerviosa y nadie parecía querer ayudarme. Todos se reían de como lo pasaba mal; al soltarme he salido corriendo sin parar hasta encontrar un sitio solitario donde me he arrinconado en una esquina a llorar. No podía soportar esa humillación, la gente no sabe lo que es pasarlo mal con un hecho, no saben lo que es que tus padres no puedan tocarte porque entres en histeria, no comprenden que lo pasan terriblemente mal... Siempre he llevado una cuchilla en el bolsillo, o el estuche, algún lugar para emergencias, así que la saco, comienza la autolesión, pero jamás será más doloroso que lo que siento en mi corazón. La sangre corre por mis brazos, pero no dejo pasar demasiado tiempo antes de taponar las heridas e ir al baño a limpiarlas. Cuento con la idea de que es hora de clase, nadie saldrá al baño mientras limpio la sangre, o entonces si habría un problema.
Al sonar el timbre, recojo mis cosas y me voy, aunque me queden unas horas para finalizar las clases, me voy a mi casa, porque no lo soporto más...
Me han tocado, mientras estaba inconsciente, me han tocado, pero no he gritado ni he despertado. De vuelta a casa, un hombre no me vio y me atropelló, entonces los médicos han tenido que tocarme para salvar mi vida. No sé que hacer, porque no me siento mal, pero tampoco bien; simplemente no puedo moverme... Me han salvado la vida, y yo no he despertado con el contacto... Aunque quizás nunca despierte más.
No aguanto el día a día, todo el mundo te saluda, todos te quieren dar abrazos, besos, cogerte por la cintura, quizás tocar tu hombro, pero no, joder, no lo hagas conmigo. Nunca, jamás, nunca me he dejado tocar, ni siquiera por mis padres. No soporto el tacto de un cuerpo humano sobre mi, no sé por qué, quizás algo en mi mente no funciona bien, pero me da asco, me da miedo. A veces, la gente lo olvida, me pongo a gritar con el simple tacto de una mano en mi brazo, y los roces me hacen temblar, no sé que hacer ya para explicar que no quiero que me toque nadie.
Mi psicólogo asocia mi miedo, o mejor dicho, fobia, a un trauma que mi subconsciente esconde, lo cual me impide saber por qué tengo tanto miedo del contacto... Nunca tuve pareja, no puedo soportar ni siquiera que me toque una persona que me ame, simplemente no puedo. Es superior a mi.
Hoy me han hecho sentir muy mal en clase. Un chico se ha acercado a mi, y me ha abrazado por detrás. Me he puesto a gritar, a llorar, pero él no me ha soltado, parecía que disfrutaba con mi crisis nerviosa y nadie parecía querer ayudarme. Todos se reían de como lo pasaba mal; al soltarme he salido corriendo sin parar hasta encontrar un sitio solitario donde me he arrinconado en una esquina a llorar. No podía soportar esa humillación, la gente no sabe lo que es pasarlo mal con un hecho, no saben lo que es que tus padres no puedan tocarte porque entres en histeria, no comprenden que lo pasan terriblemente mal... Siempre he llevado una cuchilla en el bolsillo, o el estuche, algún lugar para emergencias, así que la saco, comienza la autolesión, pero jamás será más doloroso que lo que siento en mi corazón. La sangre corre por mis brazos, pero no dejo pasar demasiado tiempo antes de taponar las heridas e ir al baño a limpiarlas. Cuento con la idea de que es hora de clase, nadie saldrá al baño mientras limpio la sangre, o entonces si habría un problema.
Al sonar el timbre, recojo mis cosas y me voy, aunque me queden unas horas para finalizar las clases, me voy a mi casa, porque no lo soporto más...
Me han tocado, mientras estaba inconsciente, me han tocado, pero no he gritado ni he despertado. De vuelta a casa, un hombre no me vio y me atropelló, entonces los médicos han tenido que tocarme para salvar mi vida. No sé que hacer, porque no me siento mal, pero tampoco bien; simplemente no puedo moverme... Me han salvado la vida, y yo no he despertado con el contacto... Aunque quizás nunca despierte más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario