Seguidores

jueves, 12 de septiembre de 2013

Esos ojos.

Han pasado ¿cuantos? ¿cuarenta? ¿cincuenta años? Pero aún no puedo olvidar aquellos ojos que vi. Era por aquel entonces un joven de dieciséis años cuando me la encontré. Ella era pequeña, bastante atractiva, pero sobretodo, no era real. Su piel era cremosa, muy blanca y totalmente perfecta. Tenía largos cabellos oscuros, y labios carnosos, pero lo que más me llamó la atención en aquel rostro, fueron sus ojos. Unos ojos verdes pero no de un verde esmeralda, sino un verde grisáceo hipnotizante.

Cada atardecer la veía, siempre me quedaba observando a esa pequeña niña de los ojos increíbles. No podía dejar de observarla, aunque cuando oscurecía debía volver a casa. Pero una tarde, no me di cuenta, no hice caso de la poca luz que había, no podía haber evitado lo que ocurrió a continuación. La chica, llamada Elen salió de casa, pero era distinta, sus ojos seguían siendo los mismos, solo que unos colmillos sobresalían levemente de sus labios ente abiertos, y se acercaba a mi, cada vez más rápido. No pude reaccionar, tenía los ojos tan cerca, que cada mota de color pude observar. Vi que sí tenía una marca en su preciosa frente, una especie de quemadura, o quizás una extraña imperfección. Era un vampiro. El instante antes de lanzarse hacia mi cuello, pude ver el cambio de color de sus ojos verdes grisáceos al rojo pálido. Nunca olvidaré ese instante. Jamás he podido olvidar a aquella chica, por muchos años que hayan pasado. Para Elen el tiempo nunca pasa, y nunca jamás la volví a ver desde aquella vez, que me dejó vivir.



No hay comentarios:

Publicar un comentario