-Mi obsesión era tan grande que apenas podía pensar en otra cosa que no fuera hacer deporte y evitar las comidas.
-Sí, y nadie hace nada por intentar ayudarte, porque a todo el mundo le da igual. Primero lo provocan y luego se meten contigo por serlo.
-Es horrible, realmente. ¿Por qué caíste tu en la anorexia?
-Por el amor, por el bullying, porque me distorsionaron ¿y tú?
-Tenía complejo de ser gordita, todos se metían conmigo desde los cuatro años. Quise ser flaca.
_______________________________________________________________
El espejo, mi mayor enemigo. Los espejos se burlan de mi, no me dejan vivir. Me miro y veo algo, amorfo, tan gordo que apenas cabe en el reflejo. No veo una cara bonita, pues no la hay. Solo consigo ver grasa, grasa por todas partes, en las piernas, en el abdomen, en los brazos... Una maldita bola de grasa. Cada día me levanto, odiando mi cuerpo, odio cada puto centímetro que me rodea, siempre pienso en evitar las comidas, no necesito comer. Una magdalena=243kcal, es demasiado; un yogurt=95kcal, también mucho. Termino tomando 22 kcal de un vaso de zumo, así cada día, con eso tendré suficiente para la mañana, al mediodía tendría que pensar que hacer. Las clases pasan, los insultos llegan, personas que te llaman gorda, personas que te insultan sin piedad, personas que piden tu suicidio ya. Cada frase, cada suspiro, cada lágrima es un motivo más para no comer, un motivo más para adelgazar, un motivo más para no poder vivir. Al llegar a casa, nunca hay nadie, entonces comienzo hacer ejercicio, ejercicio y más ejercicio, hasta caer rendida, pero sigo siendo una gorda. Me peso; he bajado dos kilos en tres días y eso me hace sonreír, pero no es suficiente, nunca es suficiente para mi. Vuelvo a mirarme al espejo, me doy asco. Saco la cuchilla de afeitar que quité a mi padre hace dos meses, y escribo sobre mi piel mis plegarias, escribo lo que soy. En mi estómago un "I'M FAT", en mi pierna izquierda "I HATE ME" y en la derecha infinidad de cortes, quisiera cortar toda la grasa, ojalá pudiese eliminarla de esa forma, que fácil sería ser flaca entonces. Caigo a llorar, llorando porque me odio, llorando porque nadie puede hacer nada para evitarlo. En mi cabeza me habla una persona, se hace llamar Ana, pero yo creo que eso es solo para que piense que es buena. Ana siempre va a acompañada de Mia, su hermana, a veces, cuando Ana me regaña porque he comido demasiado, Mia me ayuda, me consuela. Decido que es momento de rendir su culto; me dirijo al baño, y me arrodillo ante el vater. Estoy preparada, lo sé. Sólo tengo que alcanzar con mis dedos el interior de mi garganta, el resto saldría solo; arcada, arcada, arcada, vómito, y así hasta que siento el estómago vacío, no queda nada en su interior.
La gente me empieza a decir que he adelgazado, que estoy más triste, que me ven muy pálida, pero yo sigo viendo lo mismo en el espejo: una foca gorda y fofa, que da mucho asco. No como en los recreos, cada vez que salgo evito tomar algo, el simple hecho de beber agua me da la sensación de que voy a convertirme en una foca todavía más. Los profesores parecen preocupados, mis calificaciones han bajado pero yo sonrío y ya esta. Es todo un asco...
No sé que ha pasado. Regresábamos del recreo, camino al aula y todo se ha vuelto negro. Cuando por fin pude ver no estaba en el instituto, sino en un hospital. Mi tutor se encontraba hablando con mis padres en la puerta ¿qué está pasando? Tengo miedo. Hay agujas por mi piel, conectado directo a las venas, y mis cortes, oh dios mío, mis cortes son visibles. El médico entra, seguido de mis padres. Me dicen que no pasa nada, que tengo que pasar unos días en el hospital, pero que todo va bien, aunque tendríamos que pensar en un tratamiento de psiquiatra. Parece que quiere decir que tengo una enfermedad, algo que es tanto físico como mental, una distorsión de como me veo. Estoy en bajo peso según mi altura, pero no, no puede ser, no soy flaca. BULIMAREXIA. Eso es... Tengo bulimarexia. No, mamá, no llores. No lo hagas delante de mi, por favor. ¿Qué he hecho mal? ¿Acaso he cometido algún error para que llores? Por favor, sonríe, no me hagas esto. Mamá, papá, ¿qué me pasa? ¿por qué siento que no me puedo mover? Papá, mamá os quiero. Por favor, no me dejéis sola, tengo miedo. ¿A donde me llevan estos médicos? Mamá, no quiero irme por tanto tiempo, quiero recuperarme, pero quiero hacerlo a tu lado, por favor, no dejes que lleven. Papá por favor, nunca te he visto llorar, no llores ahora, ven a buscarme, no me dejes sola...
Os quiero mucho, papá, mamá. Ojalá volvamos a vernos.
-Sí, y nadie hace nada por intentar ayudarte, porque a todo el mundo le da igual. Primero lo provocan y luego se meten contigo por serlo.
-Es horrible, realmente. ¿Por qué caíste tu en la anorexia?
-Por el amor, por el bullying, porque me distorsionaron ¿y tú?
-Tenía complejo de ser gordita, todos se metían conmigo desde los cuatro años. Quise ser flaca.
_______________________________________________________________
El espejo, mi mayor enemigo. Los espejos se burlan de mi, no me dejan vivir. Me miro y veo algo, amorfo, tan gordo que apenas cabe en el reflejo. No veo una cara bonita, pues no la hay. Solo consigo ver grasa, grasa por todas partes, en las piernas, en el abdomen, en los brazos... Una maldita bola de grasa. Cada día me levanto, odiando mi cuerpo, odio cada puto centímetro que me rodea, siempre pienso en evitar las comidas, no necesito comer. Una magdalena=243kcal, es demasiado; un yogurt=95kcal, también mucho. Termino tomando 22 kcal de un vaso de zumo, así cada día, con eso tendré suficiente para la mañana, al mediodía tendría que pensar que hacer. Las clases pasan, los insultos llegan, personas que te llaman gorda, personas que te insultan sin piedad, personas que piden tu suicidio ya. Cada frase, cada suspiro, cada lágrima es un motivo más para no comer, un motivo más para adelgazar, un motivo más para no poder vivir. Al llegar a casa, nunca hay nadie, entonces comienzo hacer ejercicio, ejercicio y más ejercicio, hasta caer rendida, pero sigo siendo una gorda. Me peso; he bajado dos kilos en tres días y eso me hace sonreír, pero no es suficiente, nunca es suficiente para mi. Vuelvo a mirarme al espejo, me doy asco. Saco la cuchilla de afeitar que quité a mi padre hace dos meses, y escribo sobre mi piel mis plegarias, escribo lo que soy. En mi estómago un "I'M FAT", en mi pierna izquierda "I HATE ME" y en la derecha infinidad de cortes, quisiera cortar toda la grasa, ojalá pudiese eliminarla de esa forma, que fácil sería ser flaca entonces. Caigo a llorar, llorando porque me odio, llorando porque nadie puede hacer nada para evitarlo. En mi cabeza me habla una persona, se hace llamar Ana, pero yo creo que eso es solo para que piense que es buena. Ana siempre va a acompañada de Mia, su hermana, a veces, cuando Ana me regaña porque he comido demasiado, Mia me ayuda, me consuela. Decido que es momento de rendir su culto; me dirijo al baño, y me arrodillo ante el vater. Estoy preparada, lo sé. Sólo tengo que alcanzar con mis dedos el interior de mi garganta, el resto saldría solo; arcada, arcada, arcada, vómito, y así hasta que siento el estómago vacío, no queda nada en su interior.
La gente me empieza a decir que he adelgazado, que estoy más triste, que me ven muy pálida, pero yo sigo viendo lo mismo en el espejo: una foca gorda y fofa, que da mucho asco. No como en los recreos, cada vez que salgo evito tomar algo, el simple hecho de beber agua me da la sensación de que voy a convertirme en una foca todavía más. Los profesores parecen preocupados, mis calificaciones han bajado pero yo sonrío y ya esta. Es todo un asco...
No sé que ha pasado. Regresábamos del recreo, camino al aula y todo se ha vuelto negro. Cuando por fin pude ver no estaba en el instituto, sino en un hospital. Mi tutor se encontraba hablando con mis padres en la puerta ¿qué está pasando? Tengo miedo. Hay agujas por mi piel, conectado directo a las venas, y mis cortes, oh dios mío, mis cortes son visibles. El médico entra, seguido de mis padres. Me dicen que no pasa nada, que tengo que pasar unos días en el hospital, pero que todo va bien, aunque tendríamos que pensar en un tratamiento de psiquiatra. Parece que quiere decir que tengo una enfermedad, algo que es tanto físico como mental, una distorsión de como me veo. Estoy en bajo peso según mi altura, pero no, no puede ser, no soy flaca. BULIMAREXIA. Eso es... Tengo bulimarexia. No, mamá, no llores. No lo hagas delante de mi, por favor. ¿Qué he hecho mal? ¿Acaso he cometido algún error para que llores? Por favor, sonríe, no me hagas esto. Mamá, papá, ¿qué me pasa? ¿por qué siento que no me puedo mover? Papá, mamá os quiero. Por favor, no me dejéis sola, tengo miedo. ¿A donde me llevan estos médicos? Mamá, no quiero irme por tanto tiempo, quiero recuperarme, pero quiero hacerlo a tu lado, por favor, no dejes que lleven. Papá por favor, nunca te he visto llorar, no llores ahora, ven a buscarme, no me dejes sola...
Os quiero mucho, papá, mamá. Ojalá volvamos a vernos.
Triste pero cierto. Muy bien escrito.
ResponderEliminarSoy una chica que cayó en la anorexia hace muchos años pero puedo decir que me he recuperado y ahora vivo feliz.
Mucho ánimo y suerte a aquellas personas que lean este texto y comentario por mi parte.
No estáis solas.
Un fuerte abrazo desde Madrid.