Brotas
de mí,
igual que un
lamento,
igual que un
suspiro, igual
que un sueño.
Representas
mis sueños,
mis miedos,
mis
temores,
mi cariño
y mi odio.
Me
acunas en tus brazos,
me
desnudas,
me
reviertes el alma,
la muestras al mundo,
y me vuelves al
revés.
Me
haces olvidar,
mi dolor
desaparece,
me
produces amnesia,
me matas
y
revives,
me das paz
y guerra,
me obligas a
soñar
y me
obligas a perder.
Pierdo
cada día,
pero me
devuelves
y nunca
me fallas.
Te
vistes pomposa,
y
te odio,
pero vuelves a mí pura,
como
un deseo,
y te amo.
Eres
siempre tú,
siempre
fuiste tú,
tú que me
das,
tú que me
quitas,
tú que me
conociste,
que
me viste crecer,
tú.
Eres
música.
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